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Las catacumbas: el mundo subterráneo de Odesa

Las catacumbas de Odesa son un fenómeno envuelto en numerosos enigmas y leyendas. Se trata de pasajes subterráneos de distintos orígenes y propósitos. La mayor parte de las catacumbas de Odesa (alrededor del 95%) está formada por antiguas minas de cantera, de donde se extraía piedra para la construcción de la ciudad. También incluyen túneles de drenaje, «minas» que funcionaban como bodegas de diversos usos, búnkeres militares, misteriosos pasadizos subterráneos y auténticas cuevas naturales. A veces, incluso para los propios habitantes de Odesa, resulta difícil orientarse en este laberinto de cavidades de distintos orígenes. Estos subterráneos guardan huellas fascinantes de las épocas pasadas de la ciudad. Además, la experiencia de adentrarse en las catacumbas deja una impresión inolvidable.
Cuando comenzó la construcción de Odesa, hace más de 200 años, también empezó a expandirse el laberinto de canteras. La piedra extraída, una variedad de piedra caliza pontina con conchas, era el único y mejor material de construcción para la ciudad en aquella época. Incluso hoy en día sigue siendo muy apreciad. La extracción de piedra se realizaba prácticamente sin control, lo que llevó a la creación de un intrincado y extenso sistema de pasadizos subterráneos. Por ello, perderse en las catacumbas de Odesa es realmente fácil.
La longitud total de las catacumbas de Odesa es de 2.500 kilómetros. Aunque esta cifra es cercana a la realidad, no está completamente confirmada mediante cartografía. Los estudios para la elaboración de mapas de las catacumbas continúan hasta el día de hoy.
En las paredes de los pasadizos subterráneos se pueden encontrar con frecuencia dibujos e inscripciones dejados por antiguos habitantes de Odesa. Barcos, locomotoras de vapor, dirigibles, templos, personas del pasado y escenas de la vida cotidiana han quedado plasmados en diversos rincones de las catacumbas y aún se conservan. Destacan, por su particularidad, los dibujos realizados durante la Segunda Guerra Mundial.
Las cuevas son formaciones únicas de la naturaleza primigenia. Las cuevas de Odesa son los pasadizos subterráneos más antiguos de la ciudad, con una antigüedad de aproximadamente 4 millones de años. Se trata de cuevas kársticas, formadas por la disolución del subsuelo de piedra caliza pontina a lo largo de fisuras preexistentes debido a la acción de las aguas subterráneas. En Odesa se han registrado alrededor de 70 cuevas naturales con una longitud total de hasta 9 km. Sus dimensiones son reducidas para la presencia humana: su ancho varía entre 0,5 y 2,5 metros, y su altura, entre 0,5 y 3,5 metros. Estas cuevas pueden observarse desde las canteras, que en algunos puntos las han atravesado y dejado al descubierto. Algunas, como la cueva Zapovidna, son únicas incluso a nivel mundial.
Al adentrarse en el laberinto subterráneo, la persona se sumerge en un entorno natural inusual, un mundo distinto donde reinan la oscuridad absoluta y un silencio profundo. Combinado con el misterio del lugar y el contacto con vestigios del pasado, esto genera una experiencia inolvidable.
Por cierto: en las catacumbas la temperatura se mantiene constante durante todo el año, entre +12 y +14 °C. Por ello, incluso en verano, es recomendable llevar calzado cerrado y ropa de abrigo para recorrer estos pasadizos subterráneos.